Si bien la música occidental ha desarrollado complejos géneros de música coral, la práctica del canto coral se encuentra a lo largo de todo el mundo. Dicho canto a menudo acompaña las labores manuales, expresa alegría o tristeza o bien forma parte del ritual religioso. Entre las variadas y numerosas tradiciones del canto coral en el mundo está la polifonía (o canto a varias partes), los coros polirrítmicos de la música africana; la relajada armonía en terceras y sextas de los Alpes y las zonas eslavas del norte; las tensas voces femeninas de los cánones de los Balcanes, a veces en segundas paralelas; el canto coral al unísono que suele acompañar a la orquesta de gamelán de Indonesia y los coros al unísono o polifónicos de Oceanía. En la antigua Grecia los sentimientos religiosos se expresaban en los dramas mediante el coro. Si bien los miembros de éste eran bailarines, actores y cantantes a la vez —como los integrantes de la ópera moderna—, el término coro con el tiempo indicaría solamente a los cantantes.
Géneros Corales
Los grandes géneros corales con textos profanos a menudo resultan difíciles de distinguir de las obras sagradas. Händel y el compositor inglés Henry Purcell, por ejemplo, usaban las mismas técnicas en sus odas corales que celebraban ocasiones civiles y cortesanas, que en la música para iglesia. Musicalmente, lo sagrado y lo profano también se confundían durante la era del romanticismo (entre 1820 y 1900), un periodo en el cual los compositores a menudo acudían a grandes poetas para los textos de sus obras corales seglares. Por ejemplo, tanto La primera noche de Walpurgis (1831, revisada en 1843) del compositor alemán Felix Mendelssohn como La condenación de Fausto (1846) del francés Hector Berlioz utilizaban textos del poeta alemán Goethe. La introducción de voces en un género antes puramente instrumental, la sinfonía, llevó a la creación de un repertorio de sinfonías corales. La primera y más famosa de ellas es la Sinfonía nº 9 en re menor, opus 125 (1824) de Beethoven, cuyo último movimiento incorpora un arreglo coral del Himno a la Alegría del poeta alemán Friedrich von Schiller. Entre los sucesores más importantes encontramos las sinfonías Segunda, Tercera y Octava (1894, 1895, 1907) del compositor austríaco Gustav Mahler. Los avanzados lenguajes del siglo XX se incorporarán en obras como la Sinfonía de los salmos (1930) del ruso Ígor Stravinski, los Canti di prigionia (Cantos de prisión, 1941) del italiano Luigi Dallapiccola y la Pasión según san Lucas (1966) del polaco Krzysztof Penderecki.
No hay comentarios:
Publicar un comentario